El Estudio General de Huesca, fundado en 1354, funcionó de un modo casi ininterrumpido de 1465 a 1845. En sus aulas se graduaron unos 10 600 estudiantes, casi la mitad en Derecho.
Con todo, la principal tarea de la Universidad de Huesca no fue la de formar juristas, sino clérigos. Así, en sus clases hubo unos 24 300 cursantes que nunca se graduaron. Hay varias razones que explican este hecho: la mayoría de quienes hicieron carrera eclesiástica y pasaron por Huesca estudiaron varios años de Filosofía y de Teología sin diplomarse en ninguna de ambas disciplinas, y además, una carrera de varios cursos de Filosofía y algunos de Derecho (sin obtener grado alguno) fue algo frecuente entre aristócratas, militares o notarios.
Si bien la mayor parte de los cursantes eran aragoneses, hubo unos 6100 catalanes, 1930 navarros, 1150 oriundos de la Corona de Castilla, 550 valencianos y 50 baleares. Tuvo poco atractivo para los extranjeros, entre ellos 170 franceses y 24 andorranos.
Otro aspecto del mayor interés es que muchos de sus estudiantes se formaron además en otras universidades españolas, como las de Zaragoza, Cervera, Gandía, Valencia, Salamanca y Valladolid, o en otros estudios extranjeros, en especial en Toulouse y en Roma. Por ello, el análisis prosopográfico de quienes estudiaron en Huesca es una contribución importante a la historia cultural de Aragón.