Oposiciones

Fracasado su intento de obtener por oposición una plaza de profesor en la Universidad Central de Madrid y en la de Salamanca, en 1875 Costa  accede al cuerpo de oficiales de letrados de la Administración económica y es destinado a Cuenca. Entre 1875 y 1890, Costa consigue diversos empleos por oposición (oficial letrado, notario) además de ejercer como abogado, que le deparan (no sin altibajos) una mínima estabilidad económica y le llevan a residir en distintas provincias (Cuenca, San Sebastián, Guadalajara, Huesca, León) y como notario en Granada y Jaén. 

Las sucesivas oposiciones a las que concursa Costa no son para él más que un mero medio de supervivencia, no un fin en sí mismas, pues esa estabilidad económica es la que le debería permitir dedicarse a sus proyectos intelectuales y políticos: "Habiendo visto que sacaban a oposición varias plazas de "Oficiales Letrados de la Administración Económica con diez mil reales de sueldo, he resuelto tomar parte en ellas, como resuelve el náufrago agarrarse a una barra candente: primero por ver si logro cobrar alguna mensualidad de algo que parezca dinero, este verano, y segundo para tener un refugio en le caso de que me den calabazas en la oposición de las cátedras".

Pero la estabilidad económica que estos podrían haberle procurado la sacrificó por permanecer en Madrid, cerca de los ambientes intelectuales, profesionales  y políticos, en los que se veía cumpliendo un papel relevante: "Estoy deseando ardientemente que anuncien las oposiciones de auxiliares de la Dirección del Registro; si las gano, estaré en Madrid al lado de la Biblioteca, de la Institución, de los hombres de poder, y podré casarme".